El Científico de Córdoba, España, mediante el empleo de técnicas de Ingeniería Genética, lideró las investigaciones que condujeron al diseño de variedades de trigo sin gluten.

Con el cereal modificado se beneficia a poblaciones que por disfunciones en el sistema digestivo no pueden consumir alimentos que contengan trigo. Son casos con historias clínicas en que los pacientes no admiten la mínima ingesta de un pan, por citar un ejemplo.


Se puso en las plantas de la ciencia desde que una profesora de Biología, durante la educación secundaria, lo aproximó a los temas que marcarían su derrotero; la vida, las hélices del ADN, la partición y la reproducción celular. «Me interesaban los cereales porque eran las plantas cultivadas más importantes del mundo». Su campo estaría dedicado a un cultivo transgénico. Ya los aztecas prehispánicos en el antiguo México se le habían adelantado hasta crear mazorcas de maíz con variados colores. También la sapiencia agricultora, en siglos anteriores, desarrolló injertos, como cruzar el mandarino con limón dejando desde la experiencia campesina una herencia transgénica.

Continuó la formación técnica en Reino Unido. Después de terminar su tesis doctoral regresó a su país natal, para conformar un grupo de investigación dedicado a la ingeniería genética. Hoy, el nombre de Francisco Barro, se encuentra inscrito en los anales de la ciencia como cabeza de investigación que logró, en laboratorio, la modificación del trigo hasta obtener una variedad de la graminea sin gluten. Era un objetivo que se perseguía en diferentes comunidades científicas desde 1962, y que tuvo en España su cumplimiento. Lo anterior significa para la península ibérica un logro, y al tiempo, un honor nacional.


«Usted fracasará»


«Ha sido una carrera de obstáculos desde sus inicios», relata la primera vez que expuso su objetivo en un Congreso en Paris, «Nadie me creyó. Importantes científicos se levantaron y me dijeron: 'Eso es imposible. Usted fracasará'». Recapitula las dificultades. «Después de un fracaso y otro fracaso costaba convencer a los estudiantes para que trabajaran en el proyecto. Yo les decía cuando entraba al aula: 'chicos, la Gloria y la Fama nos esperan'. Después vinieron muchos estudiantes que han puesto su pasión que han dado lo mejor de ellos mismos. Ahora vemos el éxito; pero esto estuvo lleno de experimentos que no funcionaron, me tocaba subirles la moral a todos ellos. Ha sido gratificante mantener esa moral alta. Vinieron doctorandos algunos de ellos celiacos, porque el proyecto les entusiasmaba» Dice que varios de esos estudiantes están en Estados Unidos trabajando en importantes compañías, que ahora lo llaman para recordar esa frase vitalizadora: «La Gloria y la Fama nos esperan».

Francisco Barro está ahí hoy, como director del Grupo de Investigación de Biotecnología Vegetal, del Instituto de Agricultura Sostenible. Su quehacer está en el código genético del trigo. Logró separar los cromosomas que afectan a las personas que son sensibles al gluten y que - según sus estadísticas -, son patologías que afectan al diez por ciento de población mundial. Es el caso del síndrome de intestino irritable, una reacción del sistema inmunitario al consumo aquí descrito. La vida de las personas con enfermedades celiacas se trastorna por dolores e hinchazón abdominales, adormecimiento en pies y manos, y nauseas entre otros síntomas.


La férrea oposición de los ecologistas.


Francisco Barro, se ha desempeñado en su campo de conocimiento en medio de ataques promovidos desde las lógicas ecologistas. También razonamientos ambientalistas que relacionan la palabra «transgénico» con «perversidad de la ciencia», han motivado a organizaciones a ir a las clínicas, en donde que Francisco Barro desarrolla sus experimentos con pacientes, para tratar de boicotear su trabajo.

El investigador sienta su posición:«Tales críticas no tienen sentido. La biotecnología está para resolver problemas, no para crearlos». Cita como ejemplo que las vacunas contra Covid-19 están basadas en el uso virus modificados genéticamente, «Quiero dejar esto claro, que todo el mundo se está poniendo la vacuna, aquí en España, sin ningún problema, aquí las organizaciones ecologistas ahora están muy calladas seguramente serán los primeros en ir a vacunarse con ellas»

Francisco Barro explica: «La oposición de tales organizaciones es totalmente infundada, fanática, y no tiene ningún sentido. Hemos seguido las pautas que los organismos internacionales - en particular los españoles -, nos exigen para ello. Para esto hemos hecho ensayos alimentando durante tres meses ratas de laboratorio con harina procedente de estos cereales a los que les hemos quitado el gluten. Las ratas, no han tenido ningún tipo de síntoma adverso y estos resultados se han presentado en los hospitales correspondientes para obtener los permisos que nos permitan hacer los ensayos con las personas celiacas o sensibles al gluten».

El gluten, es la parte viscosa o albuminoide del trigo. Entre sus usos industriales está la fabricación de gomas de mascar.

El científico cordobés delimitó su campo del saber en el genoma del trigo. En cuanto a su cultivo visto en el campo, según sus palabras, si se compara con otro es indistinguible:«Si lo ves sembrado, no tiene diferentes requerimientos del trigo normal, en cuanto a agua, abono, floración. Lo miras y eres incapaz de distinguir uno del otro»


El punto de partida de una proeza...


Cuál fue el problema propuesto y cómo propuso resolverlo: «Una de las lineas de investigación que planteé fue eliminar determinadas proteinas que se forman en los granos de cereales y que tienen que ver con disparar determinadas alergias e intolerancias en un porcentaje muy alto de la población». - Relata el investigador -.

«El punto de partida para desarrollar variedades que estén libres del componente tóxico es determinar cuántos genes hay implicados y en dónde están situados, porque los genes responsables de las proteinas inmunogénicos de la gliadina se encuentran localizadas en seis cromosomas diferentes en el trigo harinero que se utiliza para hacer pan, y en cuatro cromosomas en el trigo que se utiliza para hacer pasta. Entonces, esta es la complejidad técnica más importante a la que nosotros nos enfrentamos: cómo podemos eliminar simultaneamente tantos genes del grano de trigo».

Superar tales complejidades ha llevado años de su vida, hasta producir un transgénico que permitirá vida saludable a millones de seres humanos... y también una sugerencia `para ampliar la mirada y promover comprensiones frente a quienes trabajan orientados en pro de la humanidad. Francisco Barro en sus pausas, cuida los naranjos.


Francisco Barro con integrantes de su equipo en el Instituto de Agricultura Sostenible. Departamento de Mejora Genética- Grupo de Tecnología Vegetal.


Entrevista: Noticias Colombia - Nelson Sánchez A - Fotografias: Instituto de Agricultura Sostenible de Córdoba.