En su telar fabrica veinte ruanas al mes, "esto es una empresa familiar pero, el único que trabaja soy yo". Lo dice con una carcajada, mientras se aparta de su silla de peluquero. Luego explica que alrededor de los telares están los apellidos familiares: Fonseca Velásquez. El tejedor terminó su bachillerato a los 52 años.

"Lo mejor de mi trabajo es convertir la fibra en prenda". Manifiesta: "¿Porqué la lana oscura es más costosa?, pues, porque no se consigue. Tanto se decía de la oveja negra, del gato negro, de la mala suerte, hasta que todo ese pensamiento mito-mágico; fue terminando con las ovejas de lana oscura".

Trabaja en el invento que transformó la cultura: el telar.

No tiene duda que la campaña libertadora por el páramo de Pisba llevaba ruanas para abrigarse. Busca la historia de lo que hace en el pasado. Piensa que primero fue la mantellina, que se abotonaba, y después vino el gran ingenio: la abertura en la mitad, por donde se podía meter la cabeza y quedar cubierto.

Elogia al inventor del hueco puesto en el paño tejido que dio origen a la prenda que conocemos. Se declara alejado del consumismo. "Mi papá nos ha levantado a punta de fabricar ruanas", dice su hijo Pablo. El tejedor es un hombre emancipado, que apoya a sus hijos como músicos y su hija como pirograbadora. Sandra, dice: "Por eso es que permanecemos en la casa. En una palabra él es:héroe".


Tejer, sonar discos, ser peluquero

Miguel Fonseca Gil, es rescatador del pasado, que arroja la historia hacia el presente como manera de vivir y también como postura intelectual. Se ha elegido, como tejedor del pueblo, como peluquero en una silla 1946. Su libertad, está expuesta más allá del telar. Durante trece años todos los martes con la complicidad de la emisora Amigos de Chocontá programa música de padres y abuelos. En época digital coloca los discos en un tocadiscos manual, rescata notas pueblerinas, y pone a los escuchas en el encanto del pasado, él devuelve el mundo a los acetatos negros y los hace sonar como era hace cincuenta años, en las 33 y 72 revoluciones por minuto.

Urdir, repasar, anudar, cañueliar y ahora si... tejer. Un paño de ruana tiene 800 hebras. La lana entra en los pecheros. Miguel Fonseca está seguro que se teje como se hacia en Mesopotamia. Dice que la lana de ovejo merino es la mejor.

Sin ser un exportador declarado, sus ruanas están en España. Fabio Heineken un alemán que fue su cliente le traía amigos y le ayudó a impulsar sus productos en Europa. Muchas de estas ruanas y guantes han viajado a los Estados Unidos.

Una muda creada y artesanada en su taller está conformada por un gorro, bufanda, guantes y ruana, por medias urdidas en lana de oveja... la manera que escogió Miguel Fonseca y su familia de vivir en libertad.

 

 

El tejedor, es también peluquero

 

Texto y Fotos: Nelson Sánchez A. - Noticias Colombia -

Miguel Fonseca Gil, tejedor de ruanas, peluquero, programador de música en su tocadiscos...